Historia Sabrosa: Prendes

La historia del primer Bellinghausen abarca diferentes episodios. El camino culinario comienza con el emblemático restaurante Prendes, que se ubicaba en lo que hoy sería la esquina sur del Palacio de Bellas Artes, el cual desde 1892 deleitaba a comensales como Francisco I. Madero o Emiliano Zapata con platillos como el filete “Chemita”.

Los españoles Manuel y Rafael Prendes García eran los dueños y más tarde, don Lázaro Álvarez, proveniente de España, se les unió en las labores culinarias para convertir al Prendes en el lugar en donde se tenía que comer al menos una vez en la vida.

Con la construcción del Palacio de Bellas Artes, el restaurante Prendes requirió ser trasladado a la calle 16 de septiembre y a partir de ese momento, don Lázaro Álvarez toma por completo el manejo del lugar pues Manuel y Rafael Prendes decidieron dejar el negocio.

“Ahí pasaron todas las celebridades, políticos y hasta reyes, la comida era lo que hoy podríamos decir que es típica de cantina, pero en esa época era lo elegante; había langostinos, sesos y chamorro”, comentó Lázaro Álvarez, cuarta generación de la familia Álvarez dueña de Bellinghausen.

Para entonces, Enrique Álvarez, hijo de don Lázaro Álvarez, también había entrado a trabajar al restaurante, y en 1919 se les unió un chico asturiano de nombre Amador Prendes para atender a la clientela e incluso encargarse de él mismo de compras como el pescado o la verdura.

“Cuando murió mi bisabuelo, mi abuelo y don Amador se echaron un volado para ver quién se quedaba con el restaurante Prendes y perdió mi abuelo”, recordó Lázaro Álvarez.

Luego de salir del restaurante Prendes, don Enrique Álvarez, decidió comprar el restaurante La Culinaria, mejor conocido como “el restaurante del alemán” porque el dueño era un hombre llamado Hermann Bellinghausen, quien había sido jefe de cocina del ex presidente Porfirio Díaz cuando el Castillo de Chapultepec aún funcionaba como residencia presidencial.

“El lugar fue fundado en 1915 en la calle de Londres 95 en la Zona Rosa, pero mi abuelo lo compró en los años 40 y para seguir con la tradición del señor Hermann Bellinghausen fue que nombró al restaurante simplemente Bellinghausen”, señaló Lázaro Álvarez.

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Delicias centenarias

Cuando el lugar estaba a cargo de Hermann Bellinghausen, la oferta tendía más a la cocina alemana; sin embargo, don Enrique Álvarez, fusionó éste con ingredientes o preparaciones de la gastronomía española y es así como hasta la fecha, en la carta se pueden encontrar platos como la salchicha Frankfurt o el chamorro con chucrutque tropicalizaron al paladar mexicano porque en vez de tener la pieza entera con chucrut le dieron el estilo Bellinghausen y lo sirven picado con cebolla y cilantro.

“Aquí no hay chefs, nosotros desde el principio funcionamos con mayoras, que son gente que ha estado en nuestras cocinas desde hace muchos años, han pasado por todas las áreas y su experiencia va desde probar cualquier platillo y saber qué le falta, ellas no siguen como tal una receta”, comentó Lázaro Álvarez.

En 100 años, el menú prácticamente no ha sufrido modificaciones, y aunque hay varios favoritos, una de las estrellas es el filete “Chemita”el cual fue inventado por Noe Graham Gurría, un cliente asiduo al restaurante Prendes quien un día llegó y le dijo al mesero que lo atendía que ese día tenía ganas de comer el corazón de la caña del filete, “selladito” por fuera y rojo por dentro, bañado con jugo de carne y mantequilla y de guarnición puré de papa y cebollitas a la francesa.

Asimismo está el filete de pescado “Rodrigo” que también fue creación de un comensal, pero ahora sí del Bellinghausen, llamado Jesús Rodríguez Anaya y un mesero de nombre Rascón. El plato consiste en un róbalo a la plancha salseado con cebolla, cilantro y aceite Maggi.

Restaurante Prendes
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